miércoles, 26 de mayo de 2010

eL áRBoL De La ViDa


Señor, si tú estuvieras en mi lugar,
¿Qué harías en esta ocasión?
¿Cómo instruirías al pueblo?
¿Cómo consolarías a este enfermo de espíritu o de cuerpo?
-San Vicente De Paul-

JESÚS, QUE CREES EN MÍ,
TÚ ME LLAMAS, TÚ ME ENVÍAS
¿PUEDE SEGUIRTE QUIEN
APENAS VE
EL ÁRBOL DE LA VIDA?

Has puesto mis oídos como ventanas,
Mis piernas como pilares,
Mis brazos como balcones,
Mi boca como la entrada
Y mis ojos como lumbreras.

Soy casa para tus hijos,
Posada para mis hermanos,
Templo para quien te invoca
Y refugio para quien te busca.

Creo en ti, Amigo y Hermano,
Aunque a veces, no se nota.
Busco en ti mi roca firme
A pesar de la derrota.

Señor, otorga vida a mi vida,
Y sentido a mi sentido,
Llena de esperanza a mi esperanza
Y de amor a mi amor.

Enséñame a dar,
A ofrecer y a amar.
Y con tu presencia
Transforma mi existencia

Sencillez y humildad,
Mansedumbre y sacrificio
Unidos al celo apostólico
Sean las guías de mi Caridad
Es lo que deseo con ahínco
Para no ser estéril.

No olvides misionero, la tarea a realizar:

Aun en el desierto, estás llamado a sembrar.
 

miércoles, 10 de febrero de 2010

El AMor dE Mi vIDa

El amor de mi vida
Es una bella canción,
Al ser tan ansiada
Nuestra entrega con pasión.

El amor de mi vida
Es un bello poema,
Con una flor encantada
El amor no es dilema.

El amor de mi vida
Es una constante lucha,
Al pelear con la espada,
Por tu amor es una dicha.

De mi estas enamorada,
Yo se mi emoción;
Pues el amor de mi vida
Es todo mi corazón.
Fabio Rivera

miércoles, 16 de diciembre de 2009

La uToPíA DeL ReInO


Somos una mezcla explosiva
de realidad y utopía,
sueño de futuro impreciso
en un presente inacabado.


Utopía es fijar la mirada en algo sin lugar.
Posible o imposible, realizable o irrealizable, pero no situable.
Fuera de nuestro mapa. El utópico vive junto a la locura.



El evangelio es una utopía.
La iglesia de Jesús es una utopía.
La tierra prometida es una utopía.
El mundo en el que vivan juntos corderos y lobos es una utopía.
La eucaristía es alimento para una utopía.

El cristiano es un hombre que sueña, como Jesús, en la utopía.
Trabaja por la utopía, genera utopías, siembra utopías,
aunque acabe, con frecuencia, destrozado por la realidad.


Sin utopías seríamos simples animales.
Estamos condenados al hambre de la perfección.
Si un político no vive en la utopía, es un mero comerciante.
Si un cristiano no siente la herida de la utopía es un simple pagano.
Si un joven no es utópico es ya un viejo.
Si un viejo no es utópico es que ya está muerto.

La utopía: he ahí una de las grandes raíces de la profunda insatisfacción humana.

Con la perspectiva de un Dios Padre, oteando desde la última colina,
esa tensión es soportable en la esperanza.
Sin un Dios bueno, allá al final, esto no hay quien lo aguante.



Estar siempre en camino, estar haciéndose siempre.
Ese sueño de verse terminado, esa angustia de inestabilidad,
esa locura por lo absoluto es fuente de amargura, de miedo, del ridículo humano.

Al buscar desesperadamente dogmas, buscamos lo absoluto, anhelamos metas,
fingimos seguridades imposibles.
A las que nos aferramos hoy, y que nos convierten, al día siguiente, en payasos.
Todo por querer transformar la vulgar realidad en la utopía atrapada.


Esto quiere decir que ni el conocimiento filosófico, ni el teológico,
ni siquiera el científico, han llegado, en nada, a ninguna estación final.
El hombre no lo sabe todo de algo. No ha conquistado nada del todo.
La raza humana no está en situación de haber vencido,
por completo, en ninguna de sus batallas.

Los dueños, ya sean religiosos, políticos, científicos o filósofos,
al absolutizar y dogmatizar sus conquistas,
corren el riesgo de que el tiempo se mofe de ellos.


Pero no aprendemos.
Vamos de triunfo en triunfo, de dogma en dogma hasta la derrota final.
Y es que nuestra situación, transida de espacio y tiempo,
es una mezcla explosiva de realidad y utopía,
sueño de futuro impreciso en un presente inacabado.

He ahí un argumento definitivo para la humildad.
El antídoto a cualquier despotismo, papanatismo
o vendedor ambulante de pócimas mágicas.


Caminar con nuestra ignorancia y nuestra pobreza a cuestas
nos hace más humanos, más hermanos,
más dialogantes, más abiertos al único Absoluto.

Autor desconocido

¡Gracias Isidro por el aporte!

jueves, 5 de noviembre de 2009

Una Sonrisa tengas


Aun si contigo no estuviere
No pienses que de ti me he olvidado,
Que sin importar a dónde fuere
Mi espíritu se queda a tu lado...

Cuídate mucho, y después que mis versos leas,
sólo te pido que en tu rostro una Sonrisa tengas.


César Octavio Martínez Benavidez